jueves, 13 de abril de 2017

"Lavado de pies no es folclore,Jesús se hace siervo"

El papa Francisco cumplió hoy con el rito pascual del lavado de pies, esta vez a doce detenidos en la cárcel de Paliano, provincia de Frosinone, entre ellos tres mujeres, un argentino, un albanés y un musulmán.

   
 El pontífice recordó que no se trata de algo "folclórico", sino de Jesús convirtiéndose en siervo de Dios.
    "Una vez los discípulos discutían entre ellos sobre quién era el más grande, el más importante, y Jesús les dijo: 'el que quiera ser el más grande debe hacerse pequeño y servir', es lo que hace Dios con nosotros, pues él es grande, es bueno y nos ama", expresó Jorge Bergoglio en su homilía del Jueves Santo.
    "Pensemos en esta ceremonia, que no es folclórica, es un gesto para recordar lo que hizo Jesús, después de esto tomó el pan y el vino y nos dio el amor de Dios", agregó.
    El recluso islámico que recibió el lavado de pies en la prisión de Paliano cumplirá con el sacramento del bautismo cristiano durante el próximo mes de junio.
    La visita del Papa al establecimiento carcelario mantuvo un carácter estrictamente privado y solamente una parte de su homilía allí fue transmitida en diferido por RadioVaticana.
    "Hoy en el camino, cuando llegaba, había gente que me saludaba, 'Ahí viene el Papa, el jefe de la Iglesia', no bromeemos, el jefe de la Iglesia es Jesús, y yo quisiera hacer lo mismo que él hizo durante esta ceremonia", dijo Bergoglio frente a 58 detenidos y el personal de la cárcel en referencia al lavado de pies. "Cuando el párroco le lava los pies a los fieles, la situación se invierte, pues el que parece más grande debe hacer el trabajo de esclavo, pero para sembrar amor entre nosotros", explicó el pontífice, ilustrando que en tiempos de Cristo eran esclavos los encargados de estas tareas.
    "No les digo que hoy vayan a lavarse los pies unos con otros, sería casi una broma, pero sí respetar el símbolo, la figura del rito, si es que pueden brindar una ayuda, un servicio a sus compañeros o compañeras aquí en la prisión, háganlo, porque eso es amor, es como lavar los pies, ser siervo de los otros", dijo Bergoglio.
    No es la primera vez que el Papa Francisco celebra este rito del Jueves Santo en una prisión, pues apenas fue electo, en 2013, lo hizo en la cárcel para menores de edad de Casal del Marmo.
    Los detenidos le acercaron a Francisco numerosos presentes realizados artesanalmente o productos cultivados por ellos mismos: calabacines, pepinos, flores elaboradas con zapallos y otros productos de su jardín orgánico, así como una cruz y otros artículos de madera de olivo, un manto de lana blanca, pizzas rústicas y pasteles dulces.
    Fue recibido en el saludo oficial por las autoridades penitenciarias del lugar, la directora del presidio, Nadia Cersosimo, el Inspector en Jefe, Vincenzo Verani, y el capellán Luigi Paoletti, además del personal en servicio.
    En una entrevista publicada hoy por el diario La Repubblica, Francisco habló sobre las cárceles y la poca confianza que existe en la rehabilitación, y que, si bien todos somos pecadores y prisioneros de nuestros prejuicios, algunos apuntan a los presos para esconder sus propias contradicciones.
    Durante el reportaje el Papa recordó con elogios la tarea del cardenal Agostino Casaroli, fallecido en 1998, junto a los menores del reformatorio de Casal del Marmo.

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