miércoles, 29 de marzo de 2017

Cada minuto muere en el mundo una persona por cáncer colorrectal

Las últimas cifras mundiales disponibles señalan que el cáncer colorrectal (CCR) produjo 700 mil muertes y 1,3 millones de nuevos casos en un año. Y si bien históricamente era más frecuente en mayores de 50 años, en varias partes del mundo se observó que cada vez afecta más a los adultos jóvenes. Sin embargo, la mortalidad podría ser mucho menor, ya que 90% de los pacientes con cáncer de colon se pueden curar si se detectan precozmente. Por esta razón el 31 de marzo, Día Mundial de Concientización sobre Cáncer Colorrectal, todos los esfuerzos se concentran en conocer la enfermedad, sus síntomas, la forma de prevenirla y los estudios de detección necesarios.

Según el Instituto Nacional del Cáncer (INC), en Argentina el cáncer colorrectal es el segundo tipo de cáncer más frecuente (11,8% de los casos), después del cáncer de mama (16,8%), y el segundo más mortal: en 2014 causó más de 7 mil fallecimientos. Como es uno de los tumores que más se pueden prevenir, la realización de controles médicos es imprescindible después de los 50 años. La Dra. Ana Cecilia Adur, médica de Planta de la Unidad de Tumores Gastrointestinales del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, señaló que “los estudios disponibles para la detección temprana son el test de sangre oculta en materia fecal, la colonoscopia, la sigmoidoscopia, el colon por enema y la colonoscopia virtual. La edad aconsejable para iniciar los estudios es a los 50 años, aunque no tenga síntomas. Es importante tener en cuenta que esto puede variar en caso de antecedentes familiares o personales de cáncer de colon o de pólipos, siendo necesaria la realización de estos estudios en edades más tempranas”. El test de sangre oculta en materia fecal debería ser rutinario en hombres y mujeres de 50 a 75 años.
La médica explicó que, aunque la edad más frecuente de diagnóstico es después de los 50 años, “hoy en día se observa una tendencia a ser diagnosticado en pacientes más jóvenes acorde a la descripto en otros países. Si bien es necesario realizar investigaciones para poder explicar esta tendencia en pacientes jóvenes, es probable que el estilo de vida, como son los malos hábitos alimenticios, el sedentarismo, el exceso de peso y el bajo consumo de fibras, sean parte del problema”.
El cáncer colorrectal (o cáncer de colon) comienza por lo general con pólipos (adenomas) en la pared intestinal que se pueden extirpar antes de que se conviertan en cáncer. Muchas veces no presenta síntomas. Si no se detecta, puede avanzar y diseminarse hacia ganglios linfáticos u órganos como el hígado o el pulmón, lo que se conoce como cáncer colorrectal metastásico (CCRm). Lamentablemente, la mayoría de los pacientes llega a la consulta en esta fase avanzada de la enfermedad, cuando el tratamiento es mucho más complejo y con peores probabilidades de curación.

Qué piensan los argentinos
Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), apenas 1 de cada 4 personas de entre 50 y 75 años afirmó haberse realizado alguna vez una prueba de rastreo de cáncer colorrectal.
A su vez, un relevamiento realizado por Roche Argentina reveló que casi el 80% de los entrevistados considera que no sabe lo suficiente sobre cáncer colorrectal. Además, seis de cada diez personas declararon no conocer los estudios diagnósticos que deben realizarse para detectar este tipo de cáncer; esta desinformación fue mayor en los hombres, en los más jóvenes y en las personas de niveles socioeconómicos más bajos.
Al ser consultados sobre las principales barreras que se interponen para recibir un diagnóstico de cáncer de colon en forma temprana, la principal razón esgrimida fue el desconocimiento sobre la enfermedad (55%), seguido de vergüenza y miedo (35% y 32%, respectivamente).
Esta investigación cuantitativa online tuvo lugar en entre junio y julio de 2016 y fue realizada por la consultora Opinaia con el objetivo de sondear cuál es el nivel de conocimiento de la población general sobre temas relacionados con el cáncer de colon, entre otros. Se realizaron entrevistas a 1.000 personas de Argentina que respondieron formularios online.

Transformando el cáncer de colon en una enfermedad crónica
En los últimos años se han evidenciado importantes avances en el tratamiento de la enfermedad.
En la actualidad las opciones de tratamiento de cáncer colorrectal varían según las características de la enfermedad (ubicación y tamaño del tumor, nivel de avance a otros órganos, biomarcadores), el estado general del paciente y sus preferencias en función de cómo las distintas terapias pueden afectar su calidad de vida.[1]
Los tratamientos van desde cirugía, ablación por radiofrecuencia y criocirugía hasta quimioterapia, radioterapia y las innovadoras terapias dirigidas, que actúan específicamente en blancos moleculares para atacar a la enfermedad. Desde los avances de medicación, “hoy en día los antiangiogénicos y las drogas contra los factores de crecimiento endotelial (anti EGFR) mejoraron sustancialmente los resultados en el tratamiento, fundamentalmente de los pacientes con enfermedad avanzada”, comentó la Dra. Ana Cecilia Adur.
En el caso de los pacientes que se encuentran en fases avanzadas de la enfermedad (metastásico), las terapias dirigidas representaron un cambio favorable significativo en la expectativa de supervivencia. Estos fármacos son anticuerpos monoclonales que se incorporaron al tratamiento con quimioterapia. Es el caso de bevacizumab (cuya marca comercial  es Avastin ®,  de Laboratorio Roche), una molécula que bloquea el suministro de sangre a las células cancerígenas inhibiendo el crecimiento del tumor y su diseminación. “Si bien es un tema muy delicado, hoy en día se puede usar el término cronicidad en algunos casos de la patología, ya que los pacientes pueden alcanzar sobrevida de varios años. Estos resultados se obtienen haciendo uso combinado tanto de los adelantos de las técnicas quirúrgicas como de las nuevas medicaciones que en forma de mantenimiento se pueden administrar en forma continua o intermitente. Por lo tanto, es de gran importancia el trabajo realizado en forma multidisciplinaria para poder obtener el mejor beneficio para el paciente, lo que se traduce en una mayor sobrevida con una buena calidad de vida”, declaró la Dra. Adur.
Este y otros avances han cambiado la forma de tratar el cáncer de colon, aunque lo más importante para un mejor pronóstico es, sin dudas, la detección temprana. Cuanto más pequeños son los tumores, mayores son las posibilidades de tratamientos endoscópicos o quirúrgicos menos invasivos. “El cáncer de colon se puede curar si es detectado en estadios tempranos de la enfermedad. Cuanto más temprano es detectado, mayores son las chances de curación”, concluyó la especialista.

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