viernes, 24 de marzo de 2017

41 años de la noche más oscura de la Argentina

El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 no cayó como un rayo en un cielo sereno. En las horas y los días previos se comentaba en todas partes que el hecho era inminente. Para gran parte de la población parecía, además, como algo inevitable. Varias eran las razones para ello.

Al desgaste del gobierno de Isabel Perón se sumaba un clima propicio para el golpe. Vastos sectores de la clase media clamaban para que los militares terminasen de una vez con el desgobierno en ejercicio. Los más ilusos pensaban que los hombres de armas en un breve lapso pondrían las cosas en orden y luego llamarían a elecciones. A esto se sumaba un hecho decisivo: las fuerzas populares se habían replegado. El centro de la escena política había sido ocupado por la violencia armada.
Rodolfo-Walsh“Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades”, escribía Rodolfo Walsh en un extensa carta abierta a la junta militar que cerraba con esta reflexión: “en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles”. (24 de marzo de 1977)
Walsh, denunciaba en esa carta los crímenes, secuestro, torturas, desaparición y muerte de personas, y dejaba al descubierto el objetivo de la dictadura: orientar la política económica hacia un modelo neoliberal, arrasando con la sociedad. Al día siguiente de cumplirse un año del Golpe el escritor de Operación Masacre es acribillado a balazos y desaparecido.
Del Operativo Independencia al golpe del `76
El 24 de marzo de 1976, Tucumán amaneció bajo una suave llovizna. Esa madrugada el aparato de terror, instalado en la provincia un año antes, cumplió a pleno su faena sangrienta, secuestrando y asesinando a una serie de dirigentes políticos y sindicales. Ya con la luz del día ,el general Antonio Domingo Bussi asumía como gobernador de facto.
Bussi
Según lo constata el diario La Gaceta, en el palacio gubernamental de la provincia, Bussi juraba “a las 5.30 como interventor militar en una breve ceremonia y sin emitir ningún discurso” deponiendo el mandato democrático del justicialista, Amado Juri.
Las víctimas de esa nefasta jornada fueron, entre otros, el secretario general de ATEP, Francisco Isauro Arancibia; el secretario de Planeamiento, José Chebaia; el secretario de la Gobernación, Juan Tenreyro; y el senador provincial Guillermo Vargas Aignasse. El día anterior había sido asesinado en Buenos Aires, por un grupo comando, el secretario general de la FOTIA, Atilio Santillán.
No hubo resistencia al golpe en nuestra provincia. La razón era sencilla. El 5 de febrero de 1975, con el pretexto de acabar militarmente con la guerrilla lanzada por el ERP en los montes tucumanos, se había puesto en marcha el Operativo Independencia.
Tucumán comenzó a vivir anticipadamente el régimen de terror con la implementación sistemática de la tortura, el secuestro, el asesinato y la desaparición.
La última resistencia 
El 23 de diciembre del ‘75 un intento de la guerrilla de copar el regimiento de Monte Chingolo (Buenos Aires) terminó en un baño de sangre. Más de 70 guerrilleros fueron muertos, al igual que un número nunca precisado de vecinos de las barriadas cercanas al cuartel tras la cacería desatada para aniquilar a los atacantes.
golpe de estado
Pero eso no detuvo a Jorge Rafael Videla y a José Martínez de Hoz en su avance hacia el poder. El objetivo ya estaba decidido: era necesario cambiar el país de cuajo, achicar el Estado, abrir la economía y acabar con la legislación obrera que impedía la llegada de inversores, según los intereses yanquis. La decisión estaba tomada, sólo restaba esperar. El momento preciso llegó tres meses después y contó con el apoyo de Estados Unidos, en su avance contra el comunismo.
El 24 de marzo de 1976 significo la entrada en la más oscura y triste noche de la vida de nuestro país. La dictadura de Videla llevó la práctica del terror a extremos de crueldad y degradación nunca vistos antes en esta patria.
Desde el primer día del golpe, los jefes del Proceso decidieron aplastar a sangre y fuego, y sin reparar en daños humanos, cualquier intento de resistencia del pueblo argentino. La dictadura, en los casi siete años que duró, remodeló por completo la organización de la sociedad, transformando la estructura económica, afectando profundamente el sistema político y cultural y traumatizado al conjunto población.
En el aspecto económico, la deuda externa se multiplicó por seis en aquellos años, pasando de 7000 millones de dólares en 1976 a 42 000 millones de dólares en 1982. En tanto, la participación de los trabajadores en la distribución de la riqueza nacional pasó del 46%, en 1974 al 26% en 1977.
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La estrategia de la junta militar tenía un eje central: la eliminación sistemática de toda actividad política, social y cultural que se considere subversiva. Sin embargo, a partir de 1976, el concepto no solo se aplicaba a la resistencia armada o a la militancia de izquierda, sino que se extendía a todo aquel que se consideraba sospechoso: obreros, sindicalistas, artistas, estudiantes e intelectuales.
Para los militares eran subversivos el cantante de rock, el escritor, el trabajador, cualquiera que se planteara la existencia de un país mas justo, libre, e igualitario. Así hoy se reconoce un numero estimativo de 30.000 desaparecidos, de los cuales el 30 % fueron obreros, el 21,0% estudiantes, el 17% profesionales, el 5,7% docentes y el resto se divide entre amas de casa, periodistas, actores, y religiosos.
Según el informe de la  Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), la mayoría de las víctimas eran jóvenes menores de 35 años (de 16 a 25 años el 43,23% y de 26 a 35 años el 38,16%).
La fase final del perverso sistema represivo fue la desaparición física de los detenidos, quienes podían ser fusilados, disimulando un enfrentamiento, triados a una fosa común o eran sedados para luego ser arrojados al mar. La visión que tenían los militares se definía en que sin cuerpo no hay pruebas y sin pruebas no hay delito.
golpe de estado“Mientras sean desaparecidos no se les puede dar ningún tratamiento especial, es una incógnita, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, están desparecido”, respondía Jorge Rafael Videla ante la insistencia de las madres y las abuelas que buscaban desesperadamente a sus hijos y nietos.abuelas de la plaza
Así comenzaron a nacer las organismos de Derechos Humanos como La Asociación Madres de Plaza de Mayo, y la de Abuelas, instituciones claves por su incansable lucha por la Verdad y la Justicia.
“En Argentina las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria” las honraba el fallecido escritor Eduardo Galeano en “Utopías”.
Al llegar la democracia se debió esperar muchos años más para que los responsables de la barbarie fueran finalmente sentados en el banquillo, en un juicio justo, que no tuvieron los detenidos desaparecidos ni las víctimas que sobrevivieron y que, todavía hoy, cargan con el sufrimiento en sus espaldas. Los procesos judiciales comienzan a darse a partir de la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, impulsada por el entonces presidente, Nestor Kirchner, en el año 2003.
Para que los juicios continúen, para que la memoria de los 30.000 desaparecidos siga presente, el Gobierno de la provincia, apoya y se suma a la marcha de los organismos de derechos Humanos.
Manzur-conferencia-prensa-LS“Es un día para reflexionar sobre los tristes hechos que marcaron a fuego el pasado tucumano y del país en general. Este 24 de marzo se debe recordar las situaciones que generaron dolor porque fue una época en la que el pueblo sufrió la agresión, la barbarie y la muerte”, (Gobernador Juan Manzur).
Erica_Brunotto_Secretaria_de_Derechos_Humanos (4)“Se trata de poder hablar sobre ese periodo tan cruento para la historia argentina y para la tucumana. Es un día en el que todos debemos discutir sobre el pasado, el presente y el futuro, pensar la democracia y sus valores, recordar a los 30.000 desaparecidos, acompañar a los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención, seguir buscando los restos de los detenidos desaparecidos y  las identidades de los niños apropiados. Es un momento que nos que nos interpela para plantearnos que es lo que queremos hacia adelante”. (Secretaria de Derechos humanos, Érica Brunotto).

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