sábado, 25 de febrero de 2012

Historias mínimas de Tucumán


Es notable el comportamiento de algunos padres  cuando caminan con sus pequeños hijos /hijas por el microcentro de la Ciudad Histórica. Hay de todos buenos, simpáticos y  descuidados  . A estos últimos me voy a referir.
Muy bien vestidos mamás o papás   e hijos caminan con alguna despreocupación por las peatonales.

Pero cuando el más chiquito tropieza y se cae algunas de esas mamás lo levantan violentamente, con gritos y retos por el golpe que se pegó, sin quererlo,  la criatura. Pareciera que ese acto involuntario de los pequeñitos las ponen “sacadas”.

Personalmente pienso que están “enfermas” o son ignorantes en cuanto al natural tratamiento de un niño que apenas camina. Obvio que los papás también reaccionan igual o con mayor enojo.

Hay una violencia desconcertante en esa personas que son madres y padres que no le hacen bien al quiénes llevan a su lado. También los insultan y amenazan a sus queridos bajitos cuando estos cometen una travesura o quieren cruzar la calle descuidadamente.

Enseñar con paciencia, no gritarles, pegarles e insultar a los hijos (sobre todo a esos tan pequeños que todavía no aprendieron a dimensionar el peligro y confían en los mayores) no es de buenos padres. Cada vez que se caen o tropiezan es culpa (perdón) de los mayores que los acompañan.
A esos padres les digo

NO´koma Acayo